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14
Ene
2010

En la sala de fisioterapia: lámpara de infrarrojos

Sala de fisioterapia

 

lampara_infrarrojos

 

¿Qué son los infrarrojos?

La radiación infrarroja es un tipo de radiación electromagnética de mayor longitud de  onda que la luz visible, pero menor que las microondas. Es un agente de calentamiento superficial. Su producción puede ser natural (radiación solar) o artificial: todo cuerpo al ser calentado se convierte en un emisor de infrarrojos.

 

Esto es la teoría, y está muy bien, pero vamos a traducirlo:

 

Los infrarrojos son una forma de producir calor que se da en la naturaleza (radiación solar) y que se puede conseguir también de otras formas; por ejemplo, con las bombillas de infrarrojos que usamos en fisioterapia. Producen un calor superficial, y deben aplicarse a una cierta distancia (20-25 cm) de la zona a tratar, en sesiones de entre 10 y 30 minutos.

 

Efectos terapéuticos.

Los infrarrojos penetran poco en la piel. Por lo tanto, los efectos que produzca se van a limitar a las zonas más superficiales. Están descritos efectos analgésicos, de vasodilatación y aumento de la circulación en la zona (hiperemia local: debido al calor aumenta el aporte sanguíneo a la zona, lo cual disminuye la tensión arterial). Es sedante de las terminaciones nerviosas superficiales.

 

 


La lámpara de infrarrojos es un elemento que no suele faltar en ninguna sala de fisioterapia. Es barata, cómoda, útil, tiene pocas contraindicaciones y le suele gustar a todos los pacientes. El calor es agradable, tiene efecto placentero, sedante y ayuda a calmar muchas dolencias. Se suele utilizar para preparar la zona para recibir un masaje, o en patologías como artrosis o fracturas que se beneficien del efecto sedante del calor local.

Por mi experiencia he comprobado que, al ser una técnica agradable, no invasiva, y que se suele acompañar de masaje u otras técnicas también agradables, es una terapia muy solicitada y agradecida por los pacientes, sea cual sea la dolencia que tengan. Que la persona se encuentre relajada y recibiendo un tratamiento suave y no doloroso la va a predisponer a sentirse mejor y a valorar más positivamente los efectos de las demás técnicas que reciba. Por esto, aunque hay controversia sobre si realmente los infrarrojos logran los efectos sedantes de las terminaciones nerviosas superficiales y relajantes de la musculatura, es cierto que sí que hacen que la persona se sienta más calmada, más relajada, y esto es lo que realmente funciona.



 

Aplicación.

Aplicar sobre la piel desnuda, sin heridas ni cicatrices recientes. Se puede aplicar también sobre la ropa (una camiseta o pantalón finos); sin embargo, al ser un calor muy superficial, se va a reducir considerablemente el efecto. Las aplicaciones son generalmente de unos 10-15 minutos, aunque se pueden prolongar un poco más (20-25 minutos). La bombilla debe estar alejada de la zona a tratar unos 20-25 cm.

 

Indicaciones.

El calor va a aliviar una serie de dolencias. Principalmente, lesiones musculares (contracturas, no tendinosis o procesos que cursen con inflamación), fracturas, artrosis... Se suele utilizar en regiones donde el músculo y las articulaciones están más superficiales (región cervical, muñeca, rodilla...). Para zonas más profundas (cadera, región lumbar...), sería necesario utilizar un calor que penetre a más profundidad, como pueden ser las microondas.

 

Contraindicaciones.

Como cualquier aplicación de calor, está sujeta a las contraindicaciones propias de este tipo de técnicas. Por ejemplo, no se puede utilizar en regiones donde haya flevitis, hinchazón, inflamación, artritis , varices y otros procesos que empeoran debido al calor.

Recomiendo echar un vistazo al artículo sobre si hay que usar frío o calor ante una lesión, donde se explican más indicaciones, contraindicaciones y precauciones de la aplicación de calor (y también de frío).

 

Precauciones.

Como se ha comentado, el calor excesivo puede actuar provocando una bajada de tensión, lo cual generaría mareos e indisposición de la persona. Por lo tanto, es necesario avisar de que el calor tiene que resultar agradable. Hay personas que piensan que 'por aguantar más, va a funcionar mejor'. Lógicamente, eso no es así. Si la persona nota quemazón, enrojecimiento de la zona, o se nota cansada, mareada, con dificultad para respirar, debe avisar inmediatamente para que se tomen las medidas necesarias.

 

No tocar la bombilla ni la parte metálica que la envuelve, incluso después de haber apagado la lámpara. El calor se conserva y, si manipulamos desde estas zonas sin tener cuidado, podemos llevarnos un disgusto en forma de quemadura.

 

Eficacia.

Hablando claro no hay más remedio que decir que la utilidad real de la lámpara de infrarrojos es ciertamente discutible. El efecto del calor provocado no llega mucho más allá de calentar la piel, lo cual puede servir de preparación para una terapia posterior (masoterapia), pero no tiene efecto terapéutico en sí mismo. Seguramente la sensación agradable y el efecto placebo tengan bastante que ver.

 

Fuente:

Fisioterapeutas Servicio Andaluz de Salud. Temario Vol III. Editorial CEP, Junio 2007.


 





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